Levanta donde estás: perspectiva sobre la inmigración ilegal

La inmigración ilegal por lo general es un tema de mucha controversia en la política estadounidense, pero lo ha sido aún más durante el ciclo de esta eleción presidencial.

Existen argumentos persuasivos tanto de los que desean una aplicación más estricta de las leyes migratorias existentes así como de los que quieren eliminar la mayoría de las barreras para la migración.

Los de la derecha tipicamente señalan los efectos negativos que la migración ilegal tiene para los salarios; la presencia de migrantes criminales en las carceles y en las calles; y el riesgo potencial para la seguridad nacional que existe cuando la gente entra al país sin un proceso de revisión adecuado.

Los del lado izquierdista pintan una narrativa humanitaria. Tal vez sí hay criminales que entran al país, pero la mayoría de los inmigrantes ilegales simplemente buscan una mejor vida para ellos mismos y para sus familias.

Esta narrativa es persuasiva porque habla a las aspiraciones que todos tenemos, sin importar nuestra raza o nacionalidad–el deseo de ser exitoso y ganarse la vida.

A pesar de que el argumento en cuanto al carácter humanitario de la migración ilegal provoca nuestra simpatía, lo deseo desafiar–y lo hago en calidad de persona que ha vivido en la frontera Mexicana-Estadounidense (Tijuana) por varios años.

Mis experiencias me han enseñado dos cosas: que las personas no se morirán de hambre por no ir a los Estados Unidos, y que los países de origen de los migrantes estarían en major condición si dejaran de usar EEUU como válvula de escape para sus problemas.

Si uno va a México, se da cuenta de que no es tan diferente a EEUU. Tal vez no se va tan bonito, y todo está más compacto, pero aparte de eso no hay tanta diferencia. Hay areas rurales y areas úrbanas. Es cierto que tal vez tengas que comprarte un tanque de gas y calentar el agua 10 minutos antes de entrar a la ducha. Pero hay luz, agua, gasolineras, supermercados. Los trabajadores con los sueldos más bajos solo ganan $100US por semana, pero todavía les alcance para el cable y el WiFi. Y pagan nada más $100/mes en renta.

Además, hay muchos empleos disponibles. A cada plaza que voy, veo tiendas, puestos, y restaurantes solicitando trabajadores. Toda maquiladora que veo está contratando. Claro, estos son empleos de sueldo mínimo. Pero ser contratado a ellos no requiere mucho. La mayoría no piden más que la secundaria terminada y una copia tu credencial.

Encontrar un mejor empleo require esfuerzo, pero se puede hacer. Hay escuelas públicas. Los colegios privados, los cuales proveen un nivel de educación comparable a las escuelas públicas promedias en EEUU, tienen colegiaturas tan bajas como $80/mes. Abundan las universidades de todo tamaño y las escuelas nocturnas. En casi cada esquina hay instituciones acreditadas donde se puede recibir el equivalente de la preparatoria dentro de un año.

La gente que tiene una licenciatura puede ganar como mínimo $500 por año con una empresa bien establecida. Ese dinero rinde bastante cuando uno toma en cuenta el costo bajo de la vida. Como mencioné anteriormente, se puede encontrar un apartament o condominio de dos recamaras en un vecindario seguro por alrededor de $100 por mes. Probablemente nunca tendrás que pagar más de $200 a menos que vayas a las zonas afluentes. O simplemente puedes comprar una casa de tres recamaras por $30,000.

Los servicios médicos, medicamentos recetados, y tratamiento dental son mucho más baratos que en EEUU (lo cual atrae a muchas personas del otro lado). Y si te gusta ir a las películas, un boleto solo te cuesta $3.00.

A lo que quiero llegar es que se puede vivir comodamente en México. ¿Hay personas muriendose en las calles? Sí, los hay. Pero tambien hay ciudadanos Americanos muriendose en las calles de los Estados Unidos. Dondequiera que uno vaya, encontrarás a personas que han tomado decisiones irresponsables que les impiden progresar sin importar los recursos disponibles.

Tomemos como ejemplo una amiga de nuestra familia–Yolanda. Es una madre soltera dos veces divorciada que siempre está batallando con las finanzas. Y batalla porque no puede mantener un trabajo fijo. Tuvo un buen empleo vendiendo celulares por un tiempo, pero lo dejó porque no se llevaba bien con sus compañeros de trabajo. Luego, una de sus amigas le encontró un trabajo en una fábrica. Renunció después de su primera noche porque se le hizo muy pesado.

No es de sorprenderse que Yolanda siempre habla de que quiere irse de ilegal a EEUU y que los “gringos” son racistas por “querer mantener fuera a nuestro pueblo.” Dice que quiere sacar la visa de turista para así entrar a los EEUU y luego no salirse. Pero al paso que va nunca calificará para una visa de turista.

A la gente le encanta tomar la salida fácil. Buscan el camino de menos resistencia; uno vez que lo encuentran, dicen que no existe ningún otro modo de hacer las cosas.

Eso se aplica a Sandra–una de las amigas de mi esposa. Ella trabaja como tabolera/prostituta en uno de los burdeles más destacados de Tijuana. Ella suplementa su profesión al tener aventuras con varios hombres casados a la vez (obviamente ninguna sabe de los demás). Ellos le pagan todas sus cosas–casa, mandado, carro, colegiatura de las niñas.

Sandra dice que todo lo hace por sus hijas (a pesar de que envió sus hijas a vivir con su mamá por un año para que no interferieran con su estilo de vida). Dice que no tiene otra opción. Que no exista otra manera para que una madre soltera se gane la vida. Curioso que se lo dice a mi esposa, quién mantuvo a nuestra hija mayor como madre soltera por seis años trabajando como costurera y limpiando casas.

Si tienes la menta fija en hacer las cosas del modo correcto, simpre encontrarás un camino. Puedes lograr el sueño americano en México. Requiere de empeño, pero no es nada imposible.

Pienso en Daniel, uno de mis amigos. El creció en un hogar humilde, criado por una mamá soltera. Cuando regresó de una misión para su iglesia a la edad de 20 años, empezó a vender burritos en la calle para pagar la universidad. Aprendió como hacer tramites legales para empresas (registrar en hacienda, declarar impuestos, etc.) y organizó su propio negocio ofreciendo estos servicios a microempresarios y emprendedores.

Ahora tiene tres sucursales alrededor de la ciudad. A su esposa e hija les provee una vida cómoda. Y tiene tiempo libre suficiente para servir como Presdiente de Estaca supervisando a nueve congregaciones Santos de los Ultimos Días.

Joel es otro hombre que admiro. Cuando vió que su salario no le alcanzaba para todos los gastos, se metió al internet y aprendió todo lo que podía acerca del ecomercio. Creó una zapatería en linea que entrega a toda Tijuana. Joel no permitió que la falta de una licenciatura o capital significante lo impidiera. Se puso de pie, trabajó, y descubrió la manera de salir adelante.

Al final de cuentas, cada uno de nosotros es el único responsable de qué tan lejos llegamos en la vida. La mayoría de las personas no nacen en circunstancias ideales. Pero la falta de esas circustancias ideales no justifica la quiebra de las reglas de la sociedad para ir en pos de ellas.

La mayoría de la gente que entra a EEUU ilegalmente son personas industriosas que desean una mejor vida para ellos y sus familias. Imagina lo que podrían lograr para ellos mismos y para su país si permanecieran en su tierra de origen. El esfuerzo adicional necesario los impulsaría a un progreso personal mayor; en lugar de conformarse con lavar trastes en Los Angeles, tal vez terminarían sus estudios o aprenderían un oficio en su país. Luego, crearían empresas que proveerían empleos a sus conciudadanos.

A los inmigrantes les gusta venir a EEUU porque el trabajo arduo de generaciones pasadas ha producido una economía increíble y próspera–la más grandiosa en el mundo. Pero no siempre era así. Desde los colonizadores hasta los pioneros que civilizaron las planicias y la Cesión Mexicana, la gente tuvo que pagar un precio duro a fin de hacer algo grande de nada.

De la misma manera, los hombres y las mujeres industriosas en todo el mundo pueden utilizar las materias primas de sus paises para crear economías prósperas donde ya viven. Tú pudes ayudar a hacer un México mejor, o una Guatemala o una Nicaragua mejor. Donde sea. Simplemente es cuestión de levantar donde estás.

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